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lunes, 11 de mayo de 2009

Institutos de Enseñanza de Danza

Por Eliana Gissara

 

Balletin Dance realizó este informe para clarificar los elementos que deben ser tenidos en cuenta a la hora de elegir un espacio en la ciudad de Buenos Aires para ofrecer clases de danza

 

Las últimas semanas han sido de gran revuelo entre algunas de las escuelas de danza de la ciudad. El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a través de las autoridades competentes, está llevando a cabo inspecciones para corroborar las condiciones edilicias y de seguridad que rigen sobre los distintos establecimientos comerciales, según el Código de Habilitaciones y Verificaciones vigente.

 

Las escuelas de danza, como cualquier otro local que preste actividades comerciales, deben ser fiscalizadas e inspeccionadas por los agentes públicos que correspondan, según la ciudad en la que se encuentren. En Buenos Aires el organismo donde se deben iniciar las habilitaciones es la Dirección General de Habilitaciones y Permisos (DGHyP). El trámite se encuentra normado por el Código de Habilitaciones y Verificaciones y su decreto reglamentario (la normativa puede chequearse a través de Internet en www.buenosaires.gov.ar).

 

El primer paso entonces para abrir un estudio de danza, es informarse. La DGHyP cuenta con una oficina de atención al público (Perón 2941, de 9:30 a 13:30 hs). Se recomienda a todo aquel interesado en iniciar esta actividad, ya sea en un local propio o alquilado, acudir previamente al organismo municipal (que corresponda) para corroborar todas las condiciones edilicias, de seguridad y salubridad que el establecimiento debe cumplir, sin excepción. No es poco habitual que una persona encuentre el lugar de sus sueños, en el barrio que siempre quiso, y con las expectativas al máximo, para luego corroborar que en esa manzana no podría habilitarse su instituto de danza, tirando por la borda no sólo entusiasmo sino también dinero.

 

Luego, se debe contratar a un profesional matriculado por alguno de los Consejos Profesionales de Ingeniería Civil, Arquitectura, Agrimensura o Ingeniería Eléctrica que cumplirá con la parte técnica del procedimiento. Este profesional será responsable solidariamente de todo lo declarado en el trámite de la habilitación del instituto. Debe visitar el local en cuestión con anterioridad a iniciar la gestión y asegurarse que en ese domicilio podrá funcionar la actividad.

En una segunda instancia, el trámite es Notarial. Un escribano público, matriculado, debe labrar una Escritura de Habilitación a favor del interesado, quien luego de haber terminado todo el proceso satisfactorio de habilitación tendrá en su poder lo que se denomina “Testimonio”. Sin este original no existe autorización para funcionar.

 

Inicio del trámite

Una vez delimitados los actores intervinientes, se tiene el objeto a habilitar. El Gobierno de la Ciudad entiende como Instituto de Enseñanza a “todo edificio o predio o una de sus partes usado por academias, escuelas de artes y oficios, conservatorios de música, canto, declamación y aquellos que por análogos motivos reciban el concurso del público cuyo número de alumnos excedan de cinco (5) y no superen el total de veintinueve (29), en cualquiera de los turnos”. Cuando el número de alumnos supera esa cifra en los turnos o 150 en total del día ya pasa a considerarse el local como “Escuela”, con mayores responsabilidades a cumplir. El Instituto de Enseñanza es un establecimiento educativo no oficial, donde se enseñan disciplinas artísticas, idiomas, oficios entre muchas otras, que no está supervisado por las autoridades educativas ni otorga título oficial.

 

1. El trámite se inicia oficialmente con el registro de la Encomienda Profesional (así se le llama al formulario) en el Consejo Profesional respectivo y la confección de los planos del local (lo hace el ingeniero, arquitecto o maestro mayor de obras). El titular de la habilitación debe aportar la siguiente documentación: Contrato de locación a su nombre, con firmas certificadas ante escribano y comprobante del impuesto al sello, si es propietario título de propiedad, comprobantes de CUIT e inscripción en Ingresos Brutos, fotocopia de una boleta de ABL y si se trata de una sociedad, Contrato Social inscripto en la Inspección General de Justicia. Cuando el instituto se encuentra en un edificio sometido a la ley 13.512 de Propiedad Horizontal, deberá aportar el Reglamento de Copropiedad, que autorice la actividad en el edificio, ya sea específica o genéricamente.

 

2. Luego de elaborada toda la documentación técnica, interviene el escribano público de la Ciudad, quien extiende la Escritura de Habilitación antes mencionada.

 

3. Entonces se presenta toda la documentación ante la Dirección General de Habilitaciones, que otorga una tarjeta con un número de expediente y se abonan los sellados conforme a la Ley tarifaria. Ese número de expediente servirá para seguir el proceso del trámite. Si bien la diligencia del mismo puede ser personal, se recomienda contratar un gestor que conoce de forma más acabada el entramado burocrático del Estado.

 

4. En un plazo de tiempo no estimado, el local recibirá la visita de un Profesional Verificador de Habilitaciones (PVH), que no es un inspector, es un profesional externo contratado por el Gobierno de la Ciudad, quien elabora un informe sobre las condiciones del lugar. Ahora bien, según fuentes oficiales del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el local no puede abrir sus puertas al público hasta que no haya finalizado el trámite en su totalidad. Es decir, el Instituto no puede funcionar hasta que el local no haya sido habilitado conforme a la ley.

El Instituto de Enseñanza es un comercio que requiere “inspección previa” como por ejemplo los geriátricos, jardines de infantes, peluquerías, etc. Por ende, el instituto sólo podrá abrir sus puertas al público una vez que su habilitación haya sido aprobada por el personal competente. “En teoría ése es el funcionamiento. Sin embargo muchas escuelas de danza operan con certificados en trámite, quedando expuestos a recibir intimaciones o clausuras. En ocasiones se cuidan de no hacer publicidad a la calle”, afirmó esta misma fuente.

 

5. En cuanto al plazo de duración del trámite hasta la entrega final de la plancheta de habilitación, puede estimarse entre 4 y 6 meses como mínimo. “Este sin duda es un problema que exige una urgente solución por parte del Gobierno de la Ciudad”, señala el Dr. Ricardo Bellani, quien exitosamente obtuvo la aprobación de un estudio de danza. Ya finalizada la habilitación se entregan dos planchetas. El Instituto de Enseñanza deberá exhibir una plancheta en un lugar visible y la restante permanecerá en un Libro de Actas para tal fin, en cuyo registro obrarán las futuras inspecciones que el local padezca.

 

Condiciones edilicias

Este resulta ser el punto clave de todo el proceso y es el que más controversias presenta. En primer lugar, no existe una reglamentación específica para las academias de baile, sino que se rigen por la normativa común para los Institutos de Enseñanza, ya sea que se enseñe guitarra, canto o manualidades. Deben contar con al menos un aula, cuya área por alumno no debe ser menor a 1,35 m2, baños para ambos sexos (en el caso de las mujeres 1 inodoro y 1 lavabo cada 15 alumnas, y en el caso de los varones 1 inodoro, 1 lavabo y 1 mingitorio cada 15 alumnos).

 

Un dato importante: En el año 2003 el Gobierno de la Ciudad promulgó la Ley 962 que hace referencia a los accesos de discapacitados. Si el establecimiento a habilitar nunca contó con una habilitación anterior a esa fecha, cualquiera fuere el rubro, deberá cumplir con la normativa vigente del Código de Edificación – artículo 7.6.2.1. “Locales principales en institutos de enseñanza”- y sus requisitos: escaleras, rampas, plataformas ele­va­do­ras, ascensores. En cambio, si el local fue habilitado previamente aún bajo otra actividad el interesado estará eximido de cumplir con esta Ley. El documento que se utiliza como prueba en este caso se titula “Plano conforme a obra”.

 

En cuanto a los pisos y espejos también hay controversias. Las escuelas de danza suelen trabajar con pisos flotantes, especialmente diseñados para evitar lastimaduras en los bailarines. Si bien hay inspectores que objetan su uso, la información oficial a la que accedió Balletin Dance en la DGHyP señaló que pueden utilizarse siempre y cuando cuenten con un tratamiento ignífugo anual. Es fundamental que el instituto guarde la boleta de compra de la pintura ignífuga y un certificado extendido por el profesional que la colocó. Por otro lado, la ley vigente hace alusión a los espejos y cita: “No está permitida la colocación de espejos en posiciones o lugares que lleguen a confundir al público sobre la dirección de escaleras, circulaciones y medios de salida”, pero nada dice sobre su tradicional colocación en las escuelas de baile.

 

“Lo que sí se exige en las inspecciones es el reemplazo de cristales comunes en puertas -medios de salida- por vidrios inastillables o su tratamiento con un film especial de protección. En este caso, según mi opinión, no correspondería la intimación, pues no se trata de una escuela ni de un jardín de infantes, establecimientos a los que se les exige cristales especiales. Por ello, no puede aplicarse por analogía una normativa no prevista para los Institutos de Enseñanza, sin caer en un abuso por parte de la administración, ya que nuestro sistema punitivo, prohíbe expresamente la aplicación de la analogía: no hay pena sin ley, en este caso no hay falta sin ley. De todos modos, la mayoría de los Controladores de Faltas, suelen avalar los procedimientos de inspección”, explicó el Dr. Bellani consultado sobre esta zona gris legal.

 

“Más absurdo resulta el reemplazo de los espejos por otros inastillables, ya que esto no ocurre ni en el propio Teatro Colón, ni en ninguna de las salas importantes del mundo. Por otra parte dudo que existan en plaza o que sea fácil conseguir estos supuestos espejos inastillables”, ejemplificó.

 

Qué hacer ante una inspección

Como primera medida, hay que solicitar el carnet de identificación del inspector y corroborar que se encuentre en fecha vigente. Una vez ingresado, se recomienda cooperar con lo que necesite, no mostrar oposición a sus pedidos y brindarle los documentos que solicite. La actitud del titular de la habilitación es fundamental para este tipo de casos. En el supuesto de que no se encuentre el titular, cualquier persona que quede a cargo debe contar con el libro de inspecciones y la documentación adicional necesaria como planos, plan de evacuación, certificados de igni­fu­ga­ción, etc. El ente que inspecciona es la Dirección General de Fiscalización y Control (DGFyC).

 

Al recibir una inspección y generarse posteriormente una intimación de mejoras, deben analizarse  los puntos exigidos y eventualmente recurrir aquellos que no procedan o sean inexactos.

 

Finalmente, se cuentan dos aspectos, el marco legal y por lo tanto, teórico sobre el tema y por otro el que aparecerá ante cada caso en particular. Cada edificio o local tiene características propias y debe analizárselas in situ.

 

Agradecemos la colaboración del Dr. Ricardo Bellani, el Ing. Juan Carlos Espinosa y la Arq. Silvia Gonzalez


 
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