Inicio arrow Herman Cornejo
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Herman Cornejo Imprimir E-Mail
martes, 10 de marzo de 2009


  

Uno, Dos, Todos los Mundos de Herman

Por Diego Llumá

 

“Para muchos de los que se sentaron como en día de campo en la plaza del Lincoln Center durante las noches de julio pasado a mirar Slow Dancing en las enormes pantallas dispuestas a lo largo del New York State Theater, la interpretación de uno de los bailarines permanece en la memoria como un milagro: la de Herman Cornejo”, escribió la periodista Alastair Macaulay del New York Times, el año pasado

 

“Milagro” no es una exageración que se le pueda escapar distraídamente a un editor del prestigioso periódico neoyorquino. Y para la periodista misma que la escribió, es una apuesta definitiva. Macaulay no podrá volver a usar ese calificativo sin descalificarse a sí misma, pues si los milagros son por definición de rara aparición, uno en escena es aún más extraño.

Nuestro compatriota, nacido en San Luis, reviste en las filas del American Ballet Theatre (ABT, el mismo de Paloma Herrera y en el que bailó Julio Bocca hasta su retiro en 2008) desde hace 11 años, pero a la periodista, como a muchos otros testigos de su evolución, sus cualidades interpretativas superiores se le revelaron a medida que comenzó a vérselo en recientes roles protagónicos.

 

“La temporada 2008 del Metropolitan Opera House (MET) fue la más importante de mi carrera porque estrené los roles que siempre quise hacer: Giselle y Don Quijote” explicó el bailarín desde Nueva York en un diálogo exclusivo con Balletin Dance.

 

La madurez artística de Cornejo, quien se presentó ante el público argentino por última vez junto al elenco de Maximiliano Guerra hace ocho años, fue destacada paradójicamente en un año con fuertes condicionantes causados por una tensión muscular, de la que Herman recién pudo desprenderse gracias a un descanso y tratamiento especializado a fin del año pasado.

 

“Tuve un problema en la rodilla durante un año y medio que recién ahora se me está pasando. Se me produjo durante el montaje de una coreografía de Twyla Tharp que era muy brutal para el físico. Por eso después de bailar tenía que parar una semana por el dolor. Las resonancias magnéticas indicaron que era una tensión muscular, ningún problema grave. Paré todo el mes de noviembre para internarme en un hospital en Madrid, aprovechando que mi esposa (la bailarina Carmen Corella, hermana de su ex colega Angel Corella) estaba internada allí recuperándose de una ruptura de ligamentos”, señaló Cornejo.

 

La lesión no lo invalidó para bailar (“a veces el bailarín no piensa con la cabeza, yo quería hacer mi temporada en el MET y no me importó la contractura”). Encaró la temporada con un dolor grande desde la cadera a la rodilla que presionaba la rótula hacia el exterior. “Durante la función no sentía nada, por la adrenalina que uno pone al bailar, pero después me tenía que ir rengueando a mi casa”, recordó.

 

Bailarín de dos Mundos

El descanso y la rehabilitación bastaron para volver las cosas a su lugar: una agenda de trabajo que ocupa la totalidad de su tiempo, ya no sólo con el ABT sino también en galas internacionales y en el Corella Ballet de Castilla y León, que dirigen su cuñado y su esposa.

 

Herman pasa en promedio una semana por mes en España. En el ABT acceden a otorgarle licencia para esas actuaciones aunque, parece, que no les causa demasiada gracia. “Por cada permiso que pido me preguntan ‘para qué’. No pueden negarse porque cumplo con la compañía en cada espectáculo y porque pido los permisos en épocas de ensayos o de poca trascendencia. Cada mes en agosto negocio mi contrato para el año siguiente. En esos contratos inscribo las fechas en que voy a estar con licencia para actuar en España”, explicó Cornejo.

 

A Angel Corella lo conoce desde que ingresó al ABT, en el que bailaron juntos. Su compañía española de ballet clásico tiene un año de vida y ya ha cosechado grandes elogios de prensa y público. “Yo mismo estoy muy sorprendido porque el nivel es altísimo. La aceptación por parte del público español es notoria”, señaló.

 

El Nuevo Mundo

En 2008 la agenda de trabajo de Cornejo incluyó una inusual actuación con el New York City Ballet, la «competencia» del ABT, en tributo a Jerome Robbins. “Para darle más publicidad invitaron a algunas estrellas del ABT. Yo interpreté Fancy Free, que había sido creada originalmente por Robbins para el ABT”.

 

Una semana normal de Cornejo en la Gran Manzana tiene actividad de martes a sábados con dos días libres rotativos, salvo si es semana de espectáculos. Entonces el trabajo es de lunes a lunes. En marzo el American Ballet comienza la gira por Washington, Miami y en medio Herman viaja a Europa a una gala en Rumania con la compañía de su cuñado, regresa a Detroit y de nuevo a Oviedo, en España.

 

“¿Si me canso?, lógicamente. Pero es un cansancio físico, a mi me encanta viajar. Me da más energía que estar en un sitio fijo, la monotonía me empieza a cansar mentalmente. Yo prefiero el cansancio físico y la adrenalina de las aventuras”.

 

En el calendario 2009 no está marcada una escala en su tierra natal. Con el Teatro Colón cerrado, todo se complica también para las figuras argentinas que viven en el exterior. “Bailar en la Argentina siempre me encantó. El nuestro es un público muy culto a pesar de los pocos ballets clásicos completos que se hacen en el país”, declaró con nostalgia.

 

En el horizonte inmediato posterior actuará con el ABT dos semanas en Londres y luego llega la tan codiciada temporada en el Metropolitan. El año termina en julio, con actuaciones en Los Angeles, y ahí renegociará su contrato para 2010.

 

Viejo Mundo

En el elenco español nuestro compatriota trata el repertorio clásico. Su debut fue con La Bayadera en versión de Natalia Makarova. La maestra rusa tiene sus asistentes que verifican que se siga haciendo todo de la forma que había sido prevista. “Es un elenco de 60 bailarines. Tener una compañía grande es un proyecto que se empezó a desarrollar hace siete años y que se puso en práctica finalmente un año atrás”, recordó Cornejo. Toda la responsabilidad por la calidad de este producto es de los hermanos Corella.

 

“De ese proyecto me interesa mucho el hecho de estar cerca de mi esposa. Además, España es un país increíble, cada ciudad a la que vas es un mundo diferente. Lo que yo encontré en Man­hat­tan fue las puertas abiertas al trabajo, pero creo que la calidad de vida es mejor en España que en Estados Unidos” afirmó Herman, quien desembarcó en Nueva York siendo aún muy jovencito al año de alzarse con la medalla de oro en la Competencia de Moscú, emulando a otro talentoso coterráneo a quien la misma competencia le abrió las mismas puertas del mundo: Julio Bocca.

 

Entonces, estuvo acompañado de su hermana, bailarina también que actualmente se desempeña en el Ballet de Boston y con quien compartió las aulas de la escuela del ABT y luego las filas de ese elenco.

 

Volviendo al ballet de Corella, el español diseñó un programa de cámara para salas pequeñas: Bruch Violín Concerto Nº 1 de Clark Tippet, Clear de Stanton Welch y In The Upper Room de Twyla Tharp. “Todas ellas obras maestras de cada coreógrafo”, destacó Herman.

 

Twyla Tharp es el puente entre los dos océanos y la carretera que comunica a Occidente con Asia. De hecho el montaje durante el cual se lesionó Herman fue precisamente para la puesta en escena de Brief Fling, “una creación nueva que interpretamos durante todo el año. Es matadora. (Tharp) puso en un solo ballet todos los anteriores que hizo. La llevamos en gira por todo Asia. Físicamente fue mortal, sobre todo porque terminada la temporada en el MET la llevamos a destinos remotos en viajes de avión muy largos. Fue duro, pero al final de cada función la satisfacción es enorme”.

 

Hoy

“En estos momentos me interesa repetir los ballets completos. Uno va creciendo en el personaje. Este año voy a disfrutar muchísimo Giselle. En el ABT vamos a hacer ocho ballets completos en dos meses y medio. Pero como somos 10 varones principales y 10 mujeres, siempre te vas a quedar afuera de alguno, porque de cada ballet se hacen, como máximo, dos espectáculos”. Exceptuando a Paloma Herrera, que desde hace dos años, es la única bailarina que interpreta todos los títulos de la temporada del MET.

 

Además este año el ABT va a repetir una coreografía de Tharp que fue creada para Julio Bocca, pero protagonizada por Cornejo. “Es emocionante para mi porque Julio ha sido una persona muy importante en mi carrera. Cuando él me llamó para su compañía tenía sólo 14 años. Me formé junto a él, un ícono de la danza, en giras muy importantes. Eso te da tablas”, reconoció el bailarín. La carrera de Cornejo encierra una paradoja originada en esa característica inicial. Tiene más años de profesional que de estudiante. De ahí esa madurez que para algunos genera «milagros». Pero también de ahí la precocidad de sus lesiones.

 

“Cuando dejé la compañía de Julio Bocca y vine a Nueva York empecé a tener problemas en las rodillas, porque había empezado a bailar muy joven. No es lo mismo estar todo el tiempo en el escenario que estar trabajando en clases”, dijo en un análisis de su propia experiencia. Esa fue la razón que lo llevó a Estados Unidos. Al poco tiempo, lo invitaron a unirse al elenco junior de la escuela, la Studio Company. Rechazó el ofrecimiento dos veces, pero accedió a integrarla ante la insistencia. “Quería perfeccionarme. Acepté a la tercera vez por mi hermana. Erika, dijo que sí. Provenir de una compañía como la de Julio era un aval importante. Hice el camino inverso al de la mayoría de los bailarines, que es del estudio a las tablas. Quise dejar el mercado laboral durante un tiempo pero no pude nunca”.

 

La llegada al ABT profesional estuvo signada durante varios años por la polémica (quizás sólo mediática) en torno a la estatura de Herman. Así lo registraron algunos críticos que cuestionaron el dogma de los «príncipes altos». El debate fue llevado a las páginas del New York Times por Claudia La Rocco, quien tituló un artículo del 14 de octubre de 2007 ¿Quién dice que un Príncipe siempre debe ser alto?, en el que Cornejo es comparado con Mikhail Baryshnikov y Rudolf Nureyev, nada menos.

 

Finalmente, Herman abrió la puerta a una invitación para algún productor que sepa oír. “Mi tiempo libre es cuando estoy sentado en el avión. Este es un momento de aprovechar mi estado físico. Me gustaría ir a bailar a la Argentina, para mi público y compartir escenario con mis colegas. He pensado en encarar una producción de ese estilo, pero no es correcto en este momento de mi carrera. Organizar, buscar los sponsors, es algo que no estoy en condiciones de hacer actualmente. No puedo estar enfocado cien por ciento en armar un proyecto de esa envergadura. Pero si hubiera una persona que me trae un proyecto, encantadísimo de poder hacerlo”.

Quién quisiera oír, que oiga. Ojalá.


Síntesis biográfica

 

Herman Cornejo pertenece a una generación de bailarines argentinos muy talentosos, y todos ellos se fueron de la Argentina siendo aún muy jóvenes. Estudió junto a Erika, su hermana, en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, y fue guiado por Raúl Candal y Katty Gallo en sus primeros concursos en Sudamérica, de los que siempre resultaba victorioso.

 

Se integró al Ballet Argentino de Julio Bocca con 14 años. A los 16 años ganó la medalla de oro en el Concurso de Moscú, consagrándose como el bailarín más joven en alzarse con ese premio (pues el reglamento incluye a bailarines desde los 17 años, se hizo una excepción en la inscripción a pedido de Bocca).

 

Se sumó al American Ballet Theatre’s Studio Company en 1998 y al cuerpo de la compañía de ballet (ABT) en 1999. Fue promovido a Solista en agosto de 2000, sus roles con la compañía neoyorquina incluyen el Idolo de Bronce en La Bayadère, el Cowboy Rojo en Billy the Kid, el cuarto movimiento en el Violin Concerto No. 1 de Bruch, Franz en Coppelia, Ali el Esclavo, Lankendem y Birbanto en El Corsario, entre otros. Es bailarín Principal del ABT desde 2003.

 


 
< Anterior   Siguiente >