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viernes, 09 de enero de 2009

Resumen de Un Año Crítico

Por la redacción de Balletin Dance

 

Terminó 2008 con cantidad de cambios en las áreas artísticas de los gobiernos Nacional, provinciales y en la ciudad de Buenos Aires, tradicional sede de las dos principales compañías de danza clásica y contemporánea

 

Un rápido repaso permitirá trazar un diagnóstico de las condiciones en que la danza argentina ingresa en un año que se anuncia particularmente duro. La crisis de la economía internacional sin duda repercutirá en nuestro país, con una fuerza que hasta ahora parece subestimada. ¿Qué pasará entonces en el escenario artístico oficial y el que recibe ayuda del Estado?

 

Escena Porteña

El año que acaba de pasar descargó en la ciudad de Buenos Aires cantidad de cambios tras la asunción de un nuevo Jefe de Gobierno. Cabe recordar que la gestión de Mauricio Macri trastabilló desde el comienzo en el área de Cultura: anunció dos Ministros antes de que asumiera finalmente Hernán Lombardi, fusionando Turismo y Cultura, engendro que habla del rol subsidiario de la actividad comercial que otorga el universo machista al arte y a la Cultura.

Como ocurre automáticamente en nuestro país, la nueva gestión se planteó pomposos objetivos refundacionales, algunos funcionarios quedaron mientras que otros cargos siguen siendo renovados de manera permanente.

 

Prodanza

El organismo que se ocupa de otorgar subsidios a la danza no oficial de la ciudad, Prodanza, estuvo acéfalo varios meses hasta que se nombró una nueva Directora Ejecutiva, Silvia Pritz y una Directora Artística, Valeria Kovadloff.

Esta demora marcó las primeras acciones del ente, desatando polémicas en el ambiente de la danza porteño. Se retrasó el anuncio de la convocatoria para otorgar los subsidios de 2008, lo cual impidió una amplia difusión. Un recorte en el horario de trabajo del ente generó una reacción de los artistas que llevó al gobierno a rever su decisión. Prácticamente se suspendió el Festival Buenos Aires Danza (a cuya organización Prodanza aporta en tanto institución especializada) y también se informó su realización y su convocatoria sin tiempo.

Las directoras de Prodanza se mostraron este primer año de función más como coreógrafas que como funcionarias públicas. Se enfurecieron porque un grupo de personalidades de la danza presentó a la Legislatura un proyecto de ley que mejore las atribuciones de Prodanza. El mal humor se tradujo en un comunicado que las directoras difundieron por email.

Ciertamente la ley que creó Prodanza merece ser revisada. De hecho, ese cuadro jurídico condena al organismo a ser un distribuidor de escasos recursos, no piensa en el futuro del sector ni en su verdadero desarrollo.

También se postergó este año la decisión en torno a la institucionalización de la “Casa de la Danza” que desde que se anunció, durante la gestión de Aníbal Ibarra, ya tuvo dos sedes. Aún no hay fecha de inauguración ni ley que regule su funcionamiento.

 

El San Martín

El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín padeció varios traspiés administrativos en 2008. La compañía de danza contemporánea más importante del país, la de mayor trayectoria, está dirigida por el coreógrafo Mauricio Wainrot y depende del Complejo Teatral de Buenos Aires.

Sus bailarines tienen contratos renovables anualmente, como trabajadores autónomos. O sea, no son empleados de planta de la ciudad como los bailarines del Teatro Colón. Este tipo de contrato laboral es defendido por Wainrot tanto como por el director del Complejo, Kive Staiff, quienes consideran que es la única forma de evitar la burocratización del plantel y también de preservarse una cierta flexibilidad necesaria para la creación.

Otra lectura, sostenida por los bailarines, apunta a señalar la precariedad asociada a esta forma de contratación: los bailarines son trabajadores que aportan al fisco bajo el régimen de los autónomos: ellos tributan sus propias cargas jubilatorias y de salud.

En ese punto, a comienzos de 2008 estalló un conflicto tras la lesión que sufrió una bailarina en un ensayo en 2007, lo cual puso en evidencia la condición endeble del contrato.

Así, los intérpretes se lanzaron a una cruzada de protestas que terminó mal para ellos. Iniciaron conversaciones con el saliente gobierno de Jorge Telerman, que les prometió solucionar cada uno de sus reclamos. Se afiliaron a un sindicato de trabajadores confrontado con el más poderoso de la Ciudad.

Doce bailarines, entre los cuales se encontraban los que hacían más intervenciones como solistas y que hacía varios años que integraban la compañía, fueron despedidos. Tras veloces audiciones se contrató a un nuevo elenco. Los flamantes bailarines, en su mayoría muy jóvenes, fueron progresando rápidamente y sobre la marcha, mostrando su mejora hasta la última función del año.

 

Nación Ocupada en Otra Cosa

Un coreógrafo asumió en el cargo del área danza de la Secretaría de Cultura de la Nación en 2008. Julio López pasó a ocupar el puesto que había quedado bacante con el retiro de Rodolfo Lastra varios años atrás.

En el esquema de la Secretaría de Cultura de la Nación, la danza no existe. No hay una subsecretaría, ni un departamento, por eso el cargo de López no es de director. En realidad la danza es una porción de la Dirección Nacional de Música a cuyos funcionarios, justamente, la danza les importa poco.

Balletin Dance ha pedido en reiteradas oportunidades entrevistas con el Secretario de Cultura José Nun y con el Director de Música Eduardo Rodríguez Arguibel sin éxito.

La parte de danza dentro de este ámbito está a cargo de muy escasos funcionarios, aunque siempre ha estado bajo la coordinación de la voluntariosa Mariela Queraltó.

Este año con nuevo coreógrafo las cosas no cambiaron demasiado. Su tarea se centra fundamentalmente en otorgar ayudas, casi siempre en forma de pasajes, pero el área no cuenta con presupuesto propio. No se formulan proyectos de política cultural, no se incluye a la danza dentro de los proyectos de la Secretaría de Cultura, ni de la Dirección Nacional de Música.

Con la muerte de Nydia Viola, directora del Ballet Fol­klórico Nacional, otro problema se presentó en el único elenco de danza dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación. Los artistas que recién en 2007 lograron ser contratados como “bailarines”, ahora quedaban sin dirección. Permanecieron a cargo de la compañía los asistentes de dirección hasta tanto se decida cómo incorporar a un nuevo/a director/a. Ellos siguieron trabajando con el profesionalismo que los ha caracterizado desde su formación en 1990. Es de esperar que el patrimonio tangible e intangible que dejaron los directores anteriores se conserve y perdure en su historia. Rumores inquietantes de todo tipo llegaron a la redacción de Balletin Dance.

Por otro lado, un grupo de hacedores de la danza, organizados en torno de Marcelo Isse Moyano, se encuentra trabajando en la creación del proyecto del Instituto Nacional de Danza.

 

Premio Consuelo: Un Elenco Más Sin Presupuesto

Otra noticia de 2008 fue la creación en la órbita de la Nación de un nuevo elenco de danza, esta vez uno contemporáneo. La Secretaría de Cultura decidió contratar a diez de los doce bailarines despedidos por el gobierno de la ciudad, para la creación del grupo Nuevos Rumbos. Con el mismo sueldo que los bailarines del Ballet Fol­klórico, esta decena de danzarines ensaya por las mañanas en el mismo ámbito que a las 13 hs es ocupado por sus colegas.

La nueva compañía creada lógicamente sin concursos, no tiene director, ni maestros, ni coreógrafos. Son los mismos bailarines, quienes a la vez se auto-dirigen y realizan coreografías colectivas o individuales. La idea, anunciada pero no realizada era contratar a un coreógrafo cada seis meses para que trabaje con ellos como director/coreógrafo. De todas formas ya cuentan con algunas obras de Julio López, entre otros coreógrafos argentinos que han colaborado con ellos.

Nuevos Rumbos ya bailó en el Teatro Nacional Cervantes, en la misma Sede del Centro Nacional de Música (no es más “y Danza”), en sus orígenes junto al Ballet Folklórico Nacional, y realizaron giras al exterior y al interior del país. Precisamente lo que el BFN Nacional nunca logra concretar porque entran en juego diferentes intereses ajenos al arte, a pesar de contar con invitaciones de diferentes países.

Arguibel indicó a Constanza Bertolini, del diario La Nación que tiene planeado “crear un espacio permanente no sólo para continuar con Nuevos Rumbos, sino con otros grupos independientes que necesitan un apoyo, un lugar, una plataforma técnica” en el Centro Nacional de la Música (donde el BFN realizaba funciones para escuelas todas las semanas hasta que prohibieron el acceso de público luego de la tragedia de Cromagnón). También anticipó “que espera inaugurar en abril próximo una temporada curada con la colaboración de Julio López”. Se verá…

 

Nuevo Espacio Cultural de la Nación

A fines de diciembre la Secretaría de Cultura de la Nación presentó a los medios, La Casa del Bicentenario, un nuevo Centro Cultural Multimedia, que comenzará a funcionar en abril. El edificio albergará un archivo multimedia, tienda de merchandising (administrada por el Fondo Nacional de las Artes), café bar, exposiciones, conferencias, seminarios y ciclos de cine sobre la historia de nuestro país.

Dirigido por Liliana Piñeiro, está ubicado en pleno centro porteño, Riobamba 935. Se trata de un edificio de cuatro pisos, con una inversión de la Secretaría de Cultura de 4.000.000 de pesos, y para su equipamiento, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) depositó hace ocho meses 300.000 euros.

Los guiones para las exposiciones salen de los libros del historiador Fernando Devoto (para la permanente) y de Dora Barruecos, Laura Malosetti y Mirta Lobato (para la primera exposición temporaria La Mujer en la Historia Argentina).

Este centro reemplazaría al que estaba planeado en el Palacio de Correos, que mientras tanto se quedó vacío y sin actividad.

 

En síntesis, la danza sigue sin integrar las políticas culturales de la República Argentina. No existe un sólo proyecto desde el gobierno que atienda a las verdaderas necesidades del sector, pensando por una vez en el futuro. Por el contrario, los anuncios de la temporada 2009 -cuando la crisis internacional sin duda golpeará más brutalmente la recaudación fiscal- anticipan recortes presupuestarios, a nivel porteño e incertidumbre a nivel nacional.

De todas formas y como consecuencia del éxito televisivo de programas musicales, la danza se popularizó. Las academias privadas estuvieron repletas de alumnos, fenómeno que viene en ascenso desde hace cinco años. Las inscripciones en las escuelas estatales (gratuitas) sobrepasa los límites imaginados. Los espectáculos de danza no oficial son cada día más y cada año se pueden constatar mayor cantidad de representaciones de la misma obra. Danza contemporánea, moderna, danzateatro, videodanza, árabe, folklórica, ballet adaptado a pequeños grupos, posmoderna, butoh, comedias musicales con preponderancia de danza, son hechos que plantean una oportunidad. Saber aprovecharla o dejarla pasar dependerará de la inteligencia (o su ausencia) de nuestras élites.


 
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