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sábado, 10 de noviembre de 2007

Ballet en Pie de Guerra

 

Por Diego Llumá

 

El jefe de gobierno porteño, Jorge Telermann, se comprometió a solucionar la inestabilidad de los miembros del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. A pocos meses del traspaso de la administración municipal a Mauricio Macri, Telermann accedió a afiliar a los intérpretes de la prestigiosa compañía de danza en una Aseguradora de Riesgo de Trabajo (ART) y a una empresa de medicina prepaga

 

Una manifestación callejera y la intervención del gremio ATE de la Capital Federal, convencieron al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Jorge Telermann de la conveniencia de recibir, el 23 de octubre, a los delegados gremiales del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín y escuchar sus reclamos.

 

Sin embargo, el titular del ejecutivo porteño, quien en diciembre traspasará el poder a Mauricio Macri, deberá enfrentar nuevas protestas de no avanzar sobre la solución de fondo que piden los bailarines: la efectivización.

 

La inusual función abierta que habían realizado los intérpretes en la Avenida de Mayo, llamó la atención de muchos en torno a la mayúscula irregularidad institucional en que se desenvuelve la compañía de danza desde su creación misma: el Ballet, que muchos tenían por “estable”, en realidad “no existe en la estructura orgánica” de la ciudad de Buenos Aires, reveló Bettina Quintana, representante de los 26 miembros de ese cuerpo. Sus integrantes son sólo monotributistas contratados.

 

“(Telermann) mostró buena voluntad por tratar de solucionar nuestra situación laboral antes de irse”, dijo Quintana a Balletin Dance al término de su encuentro con la máxima autoridad municipal. De todas formas, la resolución de sus exigencias dependerá de nuevas reuniones con los hombres de Hacienda.

 

“Queremos una relación de dependencia, recibo de sueldo como cualquiera” enfatizó la delegada gremial. “El problema mayor es que los cuerpos artísticos del Teatro no están creados orgánicamente”, agregó.

 

En forma elíptica, la bailarina que lleva nueve años en el ballet, responsabilizó de la irregularidad a Kive Staiff, director del Teatro San Martín bajo diversos gobiernos (incluidos militares).

 

Los argumentos de la dirección de la sala y del ballet, a cargo de Mauricio Wainrot, apuntan a preservar un elenco joven y evitar que los artistas “estables” se aburguesen. Respaldan esta argumentación con ejemplos de otras latitudes y no pocas veces comparan los resultados artísticos del San Martín con los del Ballet Estable del Teatro Colón.

 

Quintana, por su parte, denunció que los bailarines padecen los resabios la precarización laboral de los años noventa. “Antes, por lo menos el estado pagaba los aportes”, recordó. “Primero nos hicieron autónomos y ahora somos monotributistas”, protestó.

 

“Telermann propuso hacer algo que quede fijo y no pueda ser removible por el que venga” aseguró Quintana, quien aspira a una homologación como ocurrió con los bailarines del Colón que fueron puestos en relación de dependencia como planta transitoria (decreto 948/07). La lógica de la administración los convertirá en planta permanente después de una evaluación. “Nos corresponde lo mismo que al Colón”, enfatizó Quintana.

 

Colisión con las Autoridades

 

Los representantes de los bailarines del San Martín no quedaron del todo satisfechos con las promesas de Telermann, pues estiman que “las autoridades del Teatro no quieren que haya un blanqueamiento para que sigamos siendo descartables. En los programas de mano y en la Revista (Teatro) se jactan nombrándonos como estables, y somos re inestables. El cuerpo ni siquiera está creado oficialmente”.

 

El conflicto se disparó este año a causa del estado de desprotección institucional con que siete de los bailarines debieron afrontar problemas de salud e intervenciones quirúrgicas. “Hubo 7 operaciones que cada bailarín tuvo que costear de su bolsillo”. El caso más notable fue el de Victoria Hidalgo, quien se lesionó gravemente la cara durante un ensayo y debió ser asistida por el servicio público de urgencias, Same y luego ir por sus propios medios a un hospital.

 

Este caso detonó cuestionamientos por otras postergaciones latentes, entre ellas, la salarial. Al no estar constituido como cuerpo estable, el Ballet Contemporáneo, lo que perciben los intérpretes no está homologado con el escalafón de la ciudad de Buenos Aires. Los salarios van de los 1000 a los 3200 pesos. “Te exigen exclusividad, tenés que pedir permiso si querés poner tu cara y tu cuerpo en otro lugar. En funciones privadas, no cobramos cachet ni viáticos, por ejemplo cuando bailamos con Paloma (Herrera) en el Luna Park”.

 

La disputa del Ballet del San Martín -y del resto de los cuerpos artísticos de la sala- dirimirá una nueva pulseada a comienzos de noviembre.


 
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