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Vivian Luz Imprimir E-Mail
sábado, 10 de septiembre de 2016

Entrevista

Resurgimiento de CoCoA

Por Laura Lifschitz

Reconocidísima bailarina, maestra y coreógrafa con cuarenta años de trayectoria, hija del célebre artista plástico Gyula Kosice, Vivian Luz recibió a Balletin Dance para dialogar sobre su nuevo rol en CoCoA, que propone un ciclo de espectáculos en septiembre en el Centro Cultural Recoleta y la convocatoria -entusiasta pese a la situación económica local- para el próximo Festival Internacional de Danza Independiente 2017

Desde hace cuarenta y cinco años Vivian Luz pertenece al mundo de la danza. Forma parte de Coreógrafos Contemporáneos Asociados (CoCoA Datei) desde su creación, hace casi veinte años. En su nueva gestión, la institución la tiene como secretaria, bajo la presidencia de Carla Berdichevsky.

¿Qué desafíos se han planteado en esta nueva gestión?

Asumimos en diciembre de 2015, con la idea clara de convocar a mucha más gente que se había perdido en los últimos años. Porque necesitamos membresías y un compromiso fuerte de los bailarines. En CoCoA se trabaja ad honorem, somos una asociación sin fines de lucro. Lo que se recauda cubre lo administrativo y cachets de los festivales, el dinero recibido a través de subsidios ha sido repartido siempre para cachets de artistas. Así también trabajo en mi propia compañía. Nunca hay plata para mí. Yo acepto la tarea de producción y el placer que me da estar con la gente que trabaja gratis. De hecho, nuestro único bien en este momento es un tapete donado por la Fundación Antorchas que cedemos cuando se solicita. Pero necesitamos tener sede administrativa propia, y ni qué hablar de la posibilidad de alcanzar algún día una sala o teatro propio.

Nuestro desafío actual es fusionarnos las distintas generaciones. Por eso la propuesta del ciclo en Recoleta: mostrar desde los nóveles hasta los consagrados que no tienen necesidad de bailar, pero que colaboran. Nosotros queremos recuperar los espacios de la danza, como ha sido la Capilla del Recoleta. No sólo pensamos en fusionar diferentes edades de los coreógrafos, sino estilos: lo que yo llamo “egrégoras”. A veces hay burbujas en que nadie se toca con nadie, nadie está interesado por el otro salvo para chusmear o ver la crítica. Y la verdad es que somos muchos y tenemos poco poder. En materia de subsidios, por ejemplo, la danza sigue teniendo monedas al lado del mundo del teatro. Entonces hay que visibilizar la danza contemporánea actual, con performances, e incluyendo la investigación. Comenzamos con el ciclo de espectáculos en el Centro Cultural Recoleta y enseguida nos abocamos a la organización del Festival Internacional de Danza Independiente (FIDIC 2017), para el que estamos hablando con el programa Iberescena que nos apoyará.

Sin participación activa de los miembros no existe CoCoA

Exactamente. Me gustaría que la gente joven se acerque a CoCoA como cuando lo hice yo, pidiendo estar, cuando estaban Margarita Bali, Roxana Grinstein, María José Goldín. Ésta es una época que se viene muy difícil, con teatros que cierran, con poco apoyo del Estado y que va a ser peor en los próximos años. Yo me siento muy joven, como que estoy militando en esta etapa de mi vida. Es un momento que así lo requiere.

¿Cómo será la temporada en el Centro Cultural Recoleta?

Es un ciclo integrado por obras de 24 coreógrafos dentro del programa Sub30, los sábados y domingos en el Auditorio El Aleph (la Capilla), desde el 24 de septiembre hasta el 23 de octubre. Desde Ana Kamien hasta el pequeño que acaba de ingresar a la Universidad Nacional de las Artes (UNA), todos van a tener el mismo cachet y será con entrada gratuita para el público. Van a estar Silvina Grinberg, Gerardo Litvak, Gabriela Prado, Analía González, Teresa Duggan, Rhea Volij, Blanca Rizzo y Leticia Massuh, entre tantos otros.

Abrir CoCoA a mayor cantidad de gente, ¿tiene que ver con la diversificación de entidades destinadas a visibilizar los reclamos en el campo de la danza?

Sí, por eso tenemos delegados en cada uno de los grupos nuevos que han surgido. A través suyo vamos a Prodanza, al Instituto del Teatro y a festivales, para hablar de nuestras inquietudes. Fuimos al congreso, apoyamos a Mariela Ruggeri (proyecto de Ley Nacional de Danza), al grupo de Diana Szeinblum. La convocatoria a los ciclos es nuestra manera de estar en la sociedad, por eso necesitamos los subsidios.

¿Cómo ve la danza contemporánea argentina?

Por un lado, es un campo muy rico. Pensar en un bailarín de las condiciones actuales, por ejemplo el grupo de Pablo Rotemberg o el de Analía González (casos excepcionales y maravillosos), en mi época era impensable. Pero, en otros casos, se está muy en el cuerpo, se está muy desinformado. Es necesario también poder hablar de conceptos, de literatura, de otras artes, que es parte del colchoncito. Hay que cultivarse, el trabajo no puede ser solo corporal. Y no necesariamente eso tiene que aparecer en las obras, pero suma. Por otra parte la danza es todo: danza es hip hop y danza es Tinelli. No es para ponerse de un lado o del otro, son distintas manifestaciones. Estar en orillas distintas del arte está bueno y si hay que pelearse, también está bueno. Pero hay que pelearse por ideas, en paridad, no por quién es más célebre. Por suerte las nuevas generaciones están más en la horizontalidad.

¿El próximo paso es motorizar el FIDIC 2017?

Exactamente. El festival tendrá lugar del 8 al 23 de septiembre de 2017 y ya pueden consultarse las bases en https://cocodadatei.wordpress.com/fidic-2017/

 

 
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