Inicio arrow Julio 2007 arrow Soledad Barrio
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Soledad Barrio Imprimir E-Mail
martes, 10 de julio de 2007

Soledad Barrio
Esta Noche No Es Mi Día

Soledad Barrio en la Argentina

"El flamenco del futuro se llama Soledad Barrio", publicó la revista New Yorker, expresión de lo más refinado de la intelec-tualidad neoyorquina en su edición del 6 de marzo de este año.

Por lo que los periodistas escribieron al día siguiente de las funciones de Esta Noche No Es Mi Día en la Gran Manzana pareciera ser que aquellas predicciones se han hecho presente.

Aquel show junto a su elenco Noche Flamenca -que la artista co dirige con su marido, el neoyorquino, Martín Santángelo- se presentará en agosto en escenarios de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Rosario y La Plata en el marco de una gira sudamericana que seguirá por Uruguay y Chile.

Una pata remota, prehistórica, pero que late en este elenco, es argentina. La que hilvana la historia es Loly Santángelo, la madre argentina de Martín, de cabello tricolor y ropajes de la India, quien a los setenta años sigue el derrotero de aviones y hoteles del elenco que integra como productora desde 1993.

A nuestro país llegará un show interpretado por los bailaores Alejandro Granados, Vanesa Coloma, Alfonso Losa, los cantaores Manuel Gago y José Anillo, y los guitarristas Miguel Pérez y José Valle "Chuscades".

Barrio, madre de dos -Gabriela y Estela- es hija de un taxista y una ama de casa madrileña, que nada tenían que ver con el arte y menos aún con las tradiciones gitanas que nutren el flamenco. Sin embargo, de niña pasaba el tiempo bailando porque "quería ser bailarina", reconoció en un reportaje reciente.

La artista asegura que su vida dio un giro irreversible el día que vio la película Bodas de Sangre de la dupla Antonio Gades-Carlos Saura. En ese momento descubrió que "eso" era lo que quería hacer. Recién entonces empezó a estudiar.

Lejos de las corrientes innovadoras, las "fusiones" o corrientes "contemporáneas", a la Barrio la tentó el flamenco que tiene raíces tradicionales y se mantuvo fiel a esa línea. Se pregunta "por qué se enamora uno. Bueno, las mismas razones son las que me llevaron a elegir este rumbo".

La Barrio conoció a Martín Santángelo en Madrid, adonde había llegado para preparar un rol de teatro. Ella fue su maestra. El actor de Nueva York resultó buen bailaor flamenco y enseguida lo contrataron para bailar en España. Al poco fundaron Noche Flamenca (en 1993). Por sus filas pasaron Belén Maya, Antonio Vizarraga, Rafael Giménez, Isabel Bayón y Yolanda Heredia, esposa del bailaor Alejandro Granados, quien integra la formación de Noche Flamenca que llegará a la Argentina en agosto. Granados comparte con su mujer la pasión por el tango, las milongas y la noche porteña, cada vez que toca puerto. Este intérprete se inició en el ballet clásico y el clásico español en una escuela de Zaragoza.

En cada entrevista la Barrio destaca su hallazgo permanente del flamenco: "parece una cosa pequeñita, pero cuando ingresas a él, descubres un universo inmenso", asegura. El estilo del espectáculo que llegará este mes a nuestros escenarios no deja de ser "purista" y flamenco, aunque la bailaora no rechaza los bríos "renovadores" que se iniciaron en la música con Paco de Lucía y Camarón de la Isla y tuvieron su contrapartida en cantidad de bailaores y grupos de danza.

Rechaza los devaneos pretendidamente académicos en torno del purismo flamenco. "No debería haber discusiones acerca de si algo es no es flamenco porque sea más moderno o no. El flamenco es personal, y está bien o mal bailado, tiene o no tiene belleza. No hay balanza para medir lo genuino de una danza, declaró el año pasado a la prensa argentina.

La artista se define netamente por la soleá, es su marca entre todos los palos. Se ríe de ella misma por esta inclinación por lo trágico en el escenario.

Estas presentaciones (las cuartas en la Argentina) llegan con la cola del éxito neoyorquino.

Los que la conocen en persona, fuera del escenario se sorprenden de sus dimensiones corporales, cuando no está sobre tablas. Allá, en el reino del simulacro, la bailaora crece, sus brazos son ramas, su porte es inmenso, y su energía, eléctrica.

Su maestra, la bailaora María Magdalena, fue quien la inició en el "flamenco puro" a los 18 años, mientras recibió influencias de otros grandes del género entre los que suele citar a Manuela Vargas, Manuela Carrasco, La Tolea, Juan Mayor y a Eva Yerbabuena (ver entrevista exclusiva en esta misma edición).

Su estilo está definido desde el interior, ese rito flamenco recreado sobre tablas, pero también desde afuera, por su "diálogo" con otras figuras flamencas que marcan estándares en la cultura flamenca de nuestros días, la más sensual y femenina Sara Baras, Eva Yerbabuena, que también lideran sus propias compañías. "No hay dos personas que bailen igual, el flamenco es muy personal" aseguró recientemente. Ella promete un show "muy pasional". Será, pues, la pasión trágica su acento.


 
< Anterior   Siguiente >


Nueva web

Logo

Edición Nº 257 (ver siguientes ediciones en balletindance.com)