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Un Poyo Rojo Imprimir E-Mail
domingo, 10 de abril de 2016

 


 

Entrevista

Los Poyos Detrás del Rojo

Por Nahuel Aguirre

Delirante, divertida y provocativa. Así es Un Poyo Rojo, obra de danza teatro protagonizada por Luciano Rosso y Alfonso Barón y dirigida por Hermes Gaido. Quienes en una charla con Balletin Dance hablaron sobre el proceso de la obra, los viajes, el día a día y otras curiosidades de esta puesta en escena

Un Poyo Rojo inauguró el mes pasado su temporada 2016 en una función al aire libre que dejó a los espectadores con una sonrisa, gracias al virtuosismo físico y a la comicidad de esta puesta. Alfonso Barón, Luciano Rosso y su director Hermes Gaido, salían del detrás de escena conformes a brindar una entrevista distendida. No sin antes recibir elogios y felicitaciones de las personas que asistieron a la función.

¿Cuándo y cómo surgió Un Poyo Rojo?

Luciano Rosso: Este es el octavo año y surgió con Nicolas Poggi. Yo trabajaba con él en pequeñas células de danza contemporánea. Armamos un numero de variette y después le empezamos a dar forma con Hermes Gaido (actual director), conseguimos subsidios y así se concibió la obra.

 

Cuando se inició el proyecto Rosso y Poggi eran pareja, ambos formados en danza y teatro. Según palabras de los intérpretes, Gaido aprovechó situaciones cotidianas de la convivencia para componer algunas de las escenas.

¿Cómo fue el proceso de la obra y cuánto tiempo les llevo construirla?

Hermes Gaido: Tardamos un año en armarla. Año en el que vivíamos los tres juntos. Si teníamos que ensayar, veíamos unos videos y hablábamos. Un día no hacíamos nada pero de repente en una semana teníamos algo armado. Fue un proceso relajado. Además al principio queríamos hacer algo más abstracto, sin embargo siempre sucedían cosas entre ellos dos y abrimos la posibilidad de contar el vínculo. Costó exponer lo privado, pero cuando se animaron, la reacción del público fue positiva.

LR: Es más, había juegos y códigos que nosotros teníamos como pareja en la intimidad, eso terminó en escena.

 

Otro elemento importante dentro de Un Poyo Rojo es la radio. Objeto que brinda frescura y situaciones inesperadas.

¿La radio estuvo siempre presente?

HG: Yo siempre escucho mucho la radio, además no queríamos poner música conocida sino usar el aquí y ahora. En un ensayo usé la radio en vivo y empezaron a surgir un montón de propuestas nuevas, que terminaron contando muchas cosas más, de lo que esperábamos.

AB: La radio también acerca a la gente a un lenguaje más popular. Muchos vuelven para corroborar que la radio es en vivo.

LR: También nos da riesgos de lo efímero, o manejar otros idiomas en los viajes en los que terminamos improvisando sin saber qué es lo que dicen en la transmisión.

¿De dónde proviene el nombre de la obra?

HG: Es un juego de palabras con los apellidos de Luciano y Nicolás. Rosso es rojo en italiano y Poggi… bueno poyo. El nombre nos ayudó con algunas escenas que se construyeron en base a él, como una pelea de gallos y la puesta en duda de la hombría.

 

Desde hace un par de años Alfonso Barón reemplaza a Nicolás Poggi en la obra. Para él, al principio fue algo difícil acceder a los códigos de la pareja. Sin embargo logró adaptarse y aportó nuevos elementos a la obra.

¿Cómo fue la inclusión de Alfonso al proyecto?

HG: Alfonso aportó frescura y estabilidad, porque al tener una pareja dentro de la obra a veces los problemas de la relación se trasladaban a escena. Como Alfonso tiene otro tipo de vínculo con Luciano las cosas son más estables. Además él se adueñó del material y propuso elementos propios.

 

Mientras este trío recordaba las giras que realizaron, dejaban en claro cuán importante es para ellos la reacción del público. Puesto que esta obra carece de texto, la única forma de llegar al espectador es mediante juegos con el cuerpo que bordean la literalidad, la sexualidad y el humor. Muchas veces esto provoca molestias o empatías con el público, pero esa reacción es importante para ellos.

AB: Las reacciones del público son importantes para nosotros. Muchas veces se nos acercan y nos dicen: ‘son como un cuadro de Caravaggio’. O vienen un par de niños diciéndonos que somos como Bugs Bunny o Mickey. Eso es re lindo, muy fresco y demuestra cómo el cuerpo se transforma.

¿Cómo es un día de ensayo?

AB: Son pocos nuestros ensayos. Hermes nos hace correcciones cuando termina el espectáculo y los corregimos en escena. Tomamos el riesgo de probarlo en el escenario para no ensayarlo constantemente y que la obra no pierda esa frescura que la caracteriza.

¿En qué punto dentro del proceso se encuentran hoy?

HG: No lo sabemos aún. Porque en estos años se abrieron muchas puertas para salir al exterior con la obra. Por otro lado el año pasado Luciano tuvo una lesión importante, justo en el medio de una gira por Francia, pero ahora estamos arrancando de a poco.

 

Un Poyo Rojo continuará el año con un ciclo de funciones los viernes y sábados de abril en el Galpón de Guevara antes de retomar su gira por Europa.

 


 

 

 
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