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jueves, 10 de marzo de 2016

Entrevista

El Nuevo Renacer de un Ave Fénix

Por Daniel Sousa

Un equipo creativo compuesto por Maricel De Mitri, Alejandro Parente y Carlos Trunsky asumió el mes pasado la dirección del Ballet del Teatro Argentino de La Plata. Apelan al amor de los artistas por la danza para superar, en una primera etapa, los problemas presupuestarios y organizativos. Anticipan una programación “de transición” para este año y destacan el talento y la buena acogida del elenco a su propuesta

El Ballet del Teatro Argentino de La Plata empieza a escribir una nueva página de su historia. Con la llegada del compositor y gestor cultural Martín Bauer a la dirección de la histórica sala, un equipo de artistas identificados con el Teatro Colón fue designado al frente del cuerpo de baile. Maricel De Mitri es ahora la directora del Ballet del Argentino, y la acompañan en este desafío Alejandro Parente como asesor artístico y Carlos Trunsky como coreógrafo residente. El staff se completa con Silvina Mazzuca en la asistencia de dirección y Martín Miranda como repositor y maestro de clase.

La convocatoria de Balletin Dance encuentra al equipo directivo en plena ebullición después de las dos primeras reuniones con la compañía, a mediados de febrero. Celebran que ese contacto inicial haya superado con creces las expectativas que tenían. “Es una compañía llena de gente joven y talentosa, que tiene muchas ganas de hacer y de crecer. Los vimos atentos, haciendo un silencio muy maduro y profesional al escuchar nuestra propuesta”, se entusiasma De Mitri, para quien esta designación representa un “volver a casa” porque fue allí donde inició su carrera artística.

Según su visión, el Argentino “es un ave fénix que siempre está resurgiendo. Primero, por la pérdida de su sala (se incendió en 1977), y luego por los avatares económicos y de toda índole. Eso pone al Ballet en una situación de cierta debilidad, hasta que llega alguien a fortalecerlos. Nosotros somos conscientes de esa fortaleza que esconde la compañía y sabemos que es capaz de salir adelante, siempre”, asegura.

¿Cómo les llegó la propuesta?

Carlos Trunsky. Bauer me la acercó a mí e inmediatamente pensé que la persona indicada era Maricel. Por sus ideas, su claridad, su enfoque en relación a la compañía y al teatro, era ella y no yo quien debía dirigir. Maricel tiene una visión muy precisa y amorosa de las cosas. Es algo que no he visto en otros directores.

Maricel De Mitri. Fue todo sorpresivo, y enseguida lo sumamos a Alejandro, que forma parte de ese desarrollo que Carlos destaca en mí. Hemos hecho un recorrido artístico los tres, muy juntos, nos conocemos casi desde niños, sabemos lo que hemos vivido como artistas y compartimos una visión respecto de esta profesión.

¿Encuentran similitudes entre la situación del Colón y la del Argentino?

CT. En el Argentino, como en el Colón, podés no haber bailado pero lo conocés porque es parte de una cultura. De ahí que no sea raro que nosotros estemos acá.

Alejandro Parente. Es que no llega alguien del Colón sino alguien que pertenece a la danza argentina y que conoce la problemática de nuestro país y la abundancia de talento que tenemos.

CT. Somos gente que sabe de las complejidades de estos teatros estatales, que están signados también por la política. Uno, al haber transitado tantos años por estas casas, puede entender los ciclos, las energías que se cruzan, y puede caminar mejor hacia una meta.

¿Qué les pidió Bauer?

CT. No hubo exigencias. Bauer es un hacedor, un generador de propuestas inimaginables para otros. Y a nosotros nos interesa trabajar con alguien que piensa artísticamente y en función de los buenos proyectos.

Con cuatro programas previstos para el 2016, el nuevo equipo directivo hará su debut oficial presentando el ballet Giselle en una reposición histórica (“y no personal”, aclaran) de Martín Miranda, a partir del 1º de abril. Más adelante se verá Carmen en versión de la brasileña Marcia Haydée, quien podría aportar también otras obras del repertorio del Ballet de Santiago de Chile, que dirige. La programación platense se completará este año con Don Quijote de Víctor Filimonov, y con un tríptico para el que Trunsky repondrá Estancia, con música de Alberto Ginastera (que creó en 2010 para el Ballet del Argentino), además del pas d’action de La Bayadera y Bésame, de Ana María Stekelman.

Para asumir sus nuevas responsabilidades, De Mitri pidió licencia como primera bailarina del Colón, pero mantendrá sus talleres de danza clásica en la Villa 21 de Barracas. Parente, en cambio, seguirá con actividad plena: en julio girará con Marianela Núñez y el Ballet del Sur por Argentina y Chile presentando Giselle completo, y en septiembre, también con ella, bailará Onegin, de Cranko, en la sala de la calle Libertad. Después de su paso por Chile, donde estrenó tres obras el año pasado, Trunsky regresa ahora a la escena oficial local atraído por la invitación de Bauer, que “es una propuesta interesante y que además es factible”, sostiene.

La figura del coreógrafo residente no es habitual en nuestro país…

AP. Es cierto. La hemos puesto para trabajar más allá de lo inmediato. Es súper estimulante para los bailarines saber que hay alguien pensándolos creativamente hacia el futuro. Lo importante acá no es una meta sino el contenido artístico presente cada día. He visto pasar direcciones que iban hacia una meta y no les importaba el camino. Así la cosa se vuelve inhumana, invasiva y colonizadora. Y nosotros no hemos venido a colonizar a esta compañía con nuestras propias metas.

No desconocen ustedes los problemas presupuestarios que aquejan a las salas oficiales. ¿Cómo piensan enfrentarlos?

MDM. Sabemos todo y conocimos de cerca los problemas que el año pasado tuvo que enfrentar Sabrina (Streiff, la anterior directora). A Bauer le dijimos que hay cosas que no pueden estar en discusión. Nuestro proyecto parte de la base de que la compañía tenga sus herramientas de trabajo y las funciones garantizadas. La de este año no va a ser la programación ideal, seguramente, porque es un año de transición. La programación nueva comenzó a armarse recién en enero.

AP. Queremos invocar en los bailarines el profesionalismo y el amor a la danza. Los problemas van a estar, pero no es lo mismo afrontarlos con el corazón vacío que hacerlo con el fuego de la vocación. El trabajo del día a día también hace a una carrera artística, no sólo las grandes metas. Nosotros, junto al Ballet del Argentino, le podemos aportar a la danza un aire nuevo y a la vez muy respetuoso de la tradición.

CT. Les garantizamos un tratamiento cuidadoso en lo artístico y en lo humano conjuntamente. Esa es quizás la razón por la que uno en otras ocasiones se distancia de un proyecto. Este modo de trabajo con forma de trípode nos hace revisar todo, todo el tiempo. Es un ejercicio muy saludable.

 


 

 

 
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