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Susana Tambutti Imprimir E-Mail
domingo, 10 de enero de 2016

Entrevista

Pensar la Danza

Por Román Ghilotti

La destacada coreógrafa, docente e investigadora Susana Tambutti, habló con Balletin Dance sobre aspectos que hacen a los derroteros y problemáticas de la danza en la actualidad, recién llegada de la FID (Finestra d’Internacionalització de la dansa catalana / Ventana de Internacionalización de la danza catalana) en Barcelona

“Asistí a una plataforma que tenía un objetivo distinto al que se logró. La idea era reunir a gestores, programadores, curadores y artistas para tener diálogos, debates, tal vez uno a uno, sobre la problemática de cómo debería ser hoy la relación entre un gestor y un artista. Pero, es muy difícil correrse del lugar del marketing y participar solamente del debate. A la hora de mostrar sus obras el artista quiere meterse en el mercado, lo cual es lógico, es su trabajo. Así, esta relación que diría mercantilista se fagocita la otra buscada, la que va en el debate, que no tendría ningún beneficio económico para ninguna de las partes”, indicó la investigadora al hablar de su reciente encuentro en España.

La Danza Hoy

“Habría que particularizar. Podría decirse que hay una tendencia al conceptualismo en ciertos grupos franceses, ni siquiera en todos. Acabo de venir de España donde vi ocho obras de españoles, muy diferentes entre sí. Lo que podría señalarse como una tendencia es una línea conceptual: el coreógrafo, más que un portador de pasos es un portador de ideas. Esto tiene que ver, al menos en parte, con la irrupción de la enseñanza artística en las universidades. Estas nuevas figuras que se discuten, para mi gusto todavía en germen, no se han profundizado. Palabras como “investigación artística”, “la forma artística como una forma de conocimiento”, en realidad un concepto muy viejo, que ahora aflora fuerte y tiene que ver con la creación de las universidades. En ese sentido, en Europa, por lo menos, las universidades dedicadas a cuestiones artísticas están en problemas con sus programas, no sólo aquí”.

“El campo de la danza no es ajeno al impacto de determinados cambios en los formatos, en lo que acompaña. La irrupción de la universidad, como te decía: podemos ver a coreógrafos que empiezan a preocuparse por si tienen que hacer una maestría. No digo que no se pueda hacer eso, pero una cosa es: “quisiera hacer una maestría”, y otra, pensarlo como una necesidad. Me parece que los artistas están, peligrosamente, incorporando el impacto de la vida académica, con un cierto sometimiento, cuando en realidad la vida académica debería estar sometida a la praxis, porque, si los artistas no existieran, la universidad no existiría.

Por otro lado, esta danza se va desdefiniendo en su reconocimiento. Décadas atrás, alguien podía reconocer fácilmente si era danza o no era danza. Actualmente, la pregunta o el comentario común es: ”ah, bueno, pero no hace mucha danza”, ¿qué sería hoy la forma de danza? Esto ha creado una capa intermedia, un rol intermediario, de gestores, programadores y curadores, como si el artista necesitara una mediación para llegar al público. Por ahí, sí lo necesitan; me lo estoy planteando. Pero esto tiene que ver con otra cosa mayor: esta danza en donde el artista ya no es el que baila bárbaro, sino que es portador de ideas; entonces, la relación con el espectador también cambió, y aparece la figura del mediador. En otras artes, también la idea de gestión, es algo común. En nuestro medio, hasta mediados del siglo XX, la forma de relacionarse del artista de la danza con su público, o para conseguir trabajo, no era ir a una plataforma y armar una red, esas figuras no existían.

Después de la Segunda Guerra aparecen otras formas. En nuestro medio no fue tan inmediato. En distintos lugares, especialmente en Estados Unidos o Japón, ya el desarme del contorno de la palabra danza es evidente. El problema de la desdefinición de la danza, lo tenemos con la Judson o con el butoh. Y, obviamente, si hay cambios en los modos de producción, hay que enfrentar los cambios en los modos de recepción. 

Por otra parte, está la idea del artista como productor de conceptos o ideas, y esta es una cosa que yo me inventé, no sé si estará bien o no. En casi dos décadas en que se está insistiendo en  qué es un cuerpo, en las filosofías sobre el cuerpo, lo que se sostiene detrás es una distancia respecto del cuerpo. Este énfasis en la idea de somos un cuerpo, justamente acompaña a una danza que está distanciada de lo corporal. Por supuesto que hay excepciones. Pero se apunta a la cosa virtual, al trabajo que tiene que ver con aquellas danzas que tienen que ver con imágenes.

Hoy, la Danza, Aquí

En lo local veo que están a tono con cosas que se hacen en otros lugares, pero que no podría hacer un artista que no sea nuestro. Un rasgo, algo nuestro, es cierto humor paródico, que no tiene que ver con lo cómico, que podría venir del grotesco, del circo criollo. Incluso en las técnicas, porque acá se usó hasta no hace mucho el clown, eso hace que las creaciones de las últimas generaciones tengan algo rioplatense. Nosotros somos un país bastante grande y muchas veces entendemos como Argentina lo que pasa en la Capital Federal. Por eso digo rioplatense, donde quizá estamos más en consonancia con cosas que pasan en Montevideo a lo que pasa en nuestras provincias. Y, además, digo con dolor que no tengo tanto contacto con la danza que pasa en las provincias, me gustaría saber más, voy a intentar este año incorporarlas un poco más, voy a ver si me puedo dar una vuelta.


5 de ping pong

¿Tap o cumbia?

Me gustan los dos. Puedo contar una anécdota divertida: mi mamá consideraba que un artista era un artista completo si sabía zapateo americano, ella no decía tap. Se ve que me ha quedado eso. Y la cumbia, bueno, porque es la cumbia… (risas).

¿Étoile femenina o étoile masculino?

Masculino. Por gusto. Me gusta la danza masculina cuando tiene destreza fuera de lo común, no estoy hablando del ballet. Quizá sea por una cuestión residual machista (risas). Por ahí tengo algo residual de la belleza apolínea masculina, lo que es un cuerpo hermoso. Pero por ahí es un problema atávico de la danza, aquella unión de danza y belleza de la que, por suerte, nos fuimos alejando.

¿Tango/milonga o foxtrot/quickstep?

Tango y milonga sin duda. Milonga sobre todo.

¿Fred Astaire o Gene Kelly?

Son dos estilos muy diferentes. Por una cuestión afectiva, Fred Astaire, porque tuve más contacto con sus películas.

¿Merce Cunningham o Paul Taylor?

Ahí no se puede dar una respuesta directa. Habría que ver qué de Cunningham, los happenings me encantan. Pero los dos tienen aspectos muy diferentes dentro de sus mismas líneas. Acá se encasilló a Cunningham dentro de una cierta cosa. En definitiva, la verdad, ahora que lo pienso, no me interesa ninguno de los dos. Hoy por hoy, el valor de la danza por la danza ya no me está golpeando. Hoy me interesan más, las obras que tienen algún desafío crítico.

 


Susana Tambutti

 

Arquitecta, coreógrafa e investigadora. Fue co-directora de Nucleodanza (1974-1997), Titular de Historia General de la Danza, Directora del Instituto de Investigación y de la carrera de posgrado Nuevas Tendencias Contemporáneas del Departamento Artes del Movimiento de la Universidad Nacional de las Artes (UNA). Titular de Teoría General de la Danza de la carrera de Artes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la maestría en Educación Corporal de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y en la maestría de Performance, del Departamento de Artes Dramáticas (UNA). Curadora de la Bienal de Performance 2015. Programadora de la sección Danza del Centro Cultural Kirchner. 


 
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