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domingo, 10 de enero de 2016

Actualidad

Sana Competencia

Por Laura Lifschitz

Balletin Dance dialogó con nueve entendidos en certámenes de ballet, una instancia de aprendizaje y proyección, también en Argentina

Para los balletómanos, inolvidable fue el año 1985, cuando Julio Bocca y Raquel Rossetti ganaron el Concurso Internacional de Moscú. En la Argentina, instancias como ésa están representadas por la Confederación Iberoamericana de la danza (CIAD), Danzamérica, el Consejo Argentino de la Danza (CAD) y las preselecciones regionales del Prix de Lausanne (Suiza), Youth America Grand Prix (YAGP, Estados Unidos) y la Valentina Kozlova International Ballet Competition (VKIBC, Estados Unidos), entre otros.

Balletin Dance consultó a maestros preparadores, organizadores de competiciones y ganadores de concursos hoy profesionales (ver recuadro con el detalle).

Para organizar un concurso, la finalidad es diversa. Según Cristina Sánchez, “el principal objetivo en Danzamérica es la excelencia; para elevar el nivel técnico y artístico”. Beatriz Durante afirma que “el CAD organiza anualmente el Certamen Nacional de Danza Julio Bocca, en Danza Clásica y Contemporánea, destinado a estudiantes argentinos no profesionales (nativos o nacionalizados)” y con participación gratuita.

La importancia de cada evento radica en los profesionales evaluadores. Para los postulantes, el mayor interés son los premios, por lo general becas o contratos en importantes instituciones. El Certamen Nacional de Danza Julio Bocca otorga “becas de estudio en el American Ballet Theatre de Nueva York, el  Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y el Taller de Danza Contemporánea del Teatro San Martín. Los premios incluyen viaje, alojamiento y estadía” explicó Durante. Mientras que Danzamérica ofrece “becas para acceder a escuelas, competencias y/o audiciones internacionales”, según señaló Sánchez.

¿Qué criterios maneja un maestro en la preparación de un bailarín para competir?

Para Raquel Rossetti es fundamental “que el alumno reúna aptitudes físicas adecuadas, musicalidad, coordinación, desempeño escénico e interpretación”, ya que la exigencia y preparación en el ballet no varía.

Raúl Candal remarca que “hay que identificar la categoría del certamen, la calidad de los jurados, el tipo de premios y conocer las capacidades de cada alumno, sin olvidar una exacta elección de las variaciones”. José Luis Lozano señala que “la elección del repertorio es fundamental, a nivel técnico e interpretativo, acorde a la edad” de los candidatos, mientras que para Lorena Bello puede variar, “pero siempre la base es la responsabilidad, dedicación y perseverancia”.

¿Cuál es la rutina de trabajo para competir?

Más allá de considerar edad y concurso, los entrevistados coinciden. “Hasta los 12 años, una clase de técnica diaria y ensayos de la variación. Entre los 14 y 19 años, es más intenso: dos clases por día y ensayos”, asegura Rossetti. Para Candal, hay que “planificar las estrategias para ir subiendo de nivel progresivamente”. A criterio de Lozano, “no tiene que ver con prepararse para un concurso, sino con la excelencia que demanda el ballet: clases diarias y tres o cuatro clases de repertorio semanales”. Lorena Bello propone “hasta dos (clases de técnica) por día, preparación física y ensayos”.

¿Debe competir todo bailarín aspirante a profesional?

Candal asegura que “quienes tienen condiciones y se presentaron -Julio Bocca, Maximiliano Guerra, los Cornejo, Paloma Herrera- evolucionaron más que quienes no participaron”. Para Rosetti no es obligatorio, “como sí lo es una audición”.

“Es importante, en el mundo globalizado”, dice Lozano, pero reconoce que no es requisito, como tampoco lo es para Bello: “Es una oportunidad más de una beca o contrato. Hoy los chicos ya no buscan la medalla, sino oportunidades, aunque muchas veces no pueden costear el viaje o la estadía hacia los sitios de la beca” cuando el premio sólo incluye la formación. Como profesional, Lucas Erni, indica que participar en competencias siempre suma. “Pero si no se siente el deseo de competir, no creo que frene su carrera”.

Las competencias se ofrecen además como una vidriera ante la mirada de directores de compañías, pero esto, según aseguraron los especialistas, nunca reemplazará a las audiciones de ingreso para compañías profesionales.

Cada certamen posee su tabla de puntuación y criterios de evaluación, sin embargo todos contemplan –a su modo-, analizar la técnica, musicalidad, expresividad, presencia escénica y capacidad artística. Para Bello “hay tantos criterios como jurados. Hay algo subjetivo: la danza misma”, mientras que Betty Sture confirma que “cada jurado ve las cosas según su criterio, sabiendo que la idoneidad de todos, y cada uno, es enorme”. Sánchez dilucida la cuestión: “La evaluación del jurado es objetiva, lo subjetivo es la proyección que ese jurado imagina para el bailarín a futuro”.

¿Cuál es el límite entre la exposición técnica y lo interpretativo?

En forma unánime se explayan todos los entrevistados: tal división es una quimera. “No existe -se apresura Rossetti-. En todo caso el límite lo visualiza el maestro de acuerdo a la edad y la variación. He visto muchos casos de alumnos que van de concurso en concurso y en vez de progresar retroceden, porque quitan horas de clases por preparar variaciones”. La danza conjuga por igual técnica e interpretación (arte), por eso resulta inherente “hablar del personaje a encarar, brindar recursos al alumno”, argumenta Candal. “Tiene que ir de la mano, ésa es la excelencia en el ballet”, insiste Lozano; “tiene que ver con el trabajo minucioso de la búsqueda de las variaciones. Cada uno busca el estilo más conveniente. Cada bailarín tiene su fuerte en lo técnico y en lo interpretativo” señaló Nadia Muzyca.

Los certámenes contribuyen a elevar el nivel técnico del ballet, por el simple hecho de poder compararse con pares de otras procedencias. Pero si todo se limita al aspecto técnico, aparecen atletas más que artistas. En los últimos concursos realizados en tierra argentina, los mejores exponentes provenían de otros países. “Hay una diferencia entre Brasil y nosotros, que tiene que ver con la capacidad de trabajo, aunque ninguno es mejor que otro. Pero no hay duda: cuanto más trabajes, mejor vas a bailar” dice Lozano, en concordancia con Cristina Sánchez que desde su experiencia afirma que “los maestros cubanos y brasileros poseen la mejor preparación y capacidad para formar bailarines”. En cuanto a la Argentina, Bello remarca que si bien “antes había mucha diferencia entre el interior y Buenos Aires. Hoy ya no”.

Consejos para jóvenes

RR: Que no pierda el tiempo. Ahora va todo muy rápido, hay que tener mucha disciplina. Evitar la ansiedad, el miedo, y el no confiar en sí mismo.

JLL: Se trata de preparar un artista. Lo primero es pensar si con la sensibilidad de ese artista vamos a llegar a un punto nuevo. Hay que comprender que tal vez uno pueda llegar a fracasar, pero esto sólo quiere decir que no es el momento.

LB: Los concursos son oportunidades pero no más que eso. La carrera depende del bailarín y de su perseverancia.

CS: Primero poner mucha atención a quién le voy a ceder mi formación, y más tarde: ensayo, ensayo y más ensayo. Y en cuanto a los maestros, que sigan capacitándose.

LE: Que escuche su interior. Si realmente quiere avanzar y superarse, entonces que esté dispuesto al sacrificio y compromiso que esto requiere. Errores siempre hay y eso es lo que nos enseña.

 


LOS CONSULTADOS

 

Maestros preparadores

Lorena Bello: directora del Estudio Open Ballet (Paraná, Entre Ríos)

Raúl Candal: ex director y primer bailarín del Ballet Estable del Teatro Colón, vice-director del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, integrante de jurado

José Luis Lozano: ex bailarín, coreógrafo, ex director del Ballet del Teatro Argentino de La Plata y del Ballet Provincial de Córdoba, integrante de jurado

Raquel Rossetti: ex directora y primera bailarina del Ballet Estable del Teatro Colón, docente de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), integrante de jurado

María Elisabeth Sture: directora y docente del Seminario Provincial de Ballet de Santa Fe

Organizadores

Beatriz Durante: presidente y organizadora del Concurso Julio Bocca del Consejo Argentino de la Danza (CAD)

Cristina Sánchez: presidente de la Organización Danzamérica (2015: XXI edición)

Ganadores

Lucas Erni: beca en la Escuela del San Francisco Ballet obtenida en el Prix de Laussane, Suiza (2012), bailarín solista del Ballet Nacional de Uruguay, Sodre

Nadia Muzyca: primera bailarina del Ballet Estable del Teatro Colón, ex bailarina del Ballet del Teatro Argentino de La Plata, Medalla de oro en el II Certamen Latinoamericano de Ballet (Brasil) y en el III Certamen Internacional de Ballet y Danza (Asociación Arte y Cultura), nominada a los premios Benois de la Danse, Moscú (2014)

 


 

 

 
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